divendres, 30 d’octubre de 2015

Voy a estudiar música


 Hacía tiempo que no escribía, y nada, quería y quería pero no veía el momento ni me venía la inspiración. Pero es que el otro día me puse de tan mala leche que, mirad, decidí gritar todo lo que tenía que gritar por escrito, y que llegue donde tenga que llegar.
Resulta que -ya me lo habían dicho antes, pero nunca mis padres- estábamos comiendo tan tranquilamente como hace cualquier persona normal, en un día normal, en una vida socialmente aceptada como normal. Todo normal hasta ahora, ¿no? ¿Podéis entenderlo? Seguro que sí, que estáis acostumbrados/as a estas cosas típicas.
Pues nada, que yo estaba sentada (en una silla) con mi familia, en una mesa, en el salón, comiendo un sabrosísimo potaje de estos que nos gustan tanto, y resulta, resulta, resulta… que salió el famoso tema de: ¿Y qué quieres hacer en tu futuro?.
Con esto la gente se suele referir a: ¿Qué trabajo esperas ejercer en ese futuro ideal para poder ganar el máximo de dinero posible y ser lo que tus padres nunca hemos podido ser, para poder tener hijos e hijas y una casa bonita, y un perrito de raza pura, y una tele de plasma, y ropa cara, y cuadros sin ningún sentido que ni siquiera entiendes pero que cuestan un ojo de la cara?.
Y ahora, leed con atención, que puede ser que esto os quede grande o se salga de vuestra concepción de “futuro”: YO VOY A ESTUDIAR MÚSICA.
Y ese es el momento en el que suele arder Troya, la mesa, los tenedores... y tu paciencia.
¿Música? Y de qué esperas trabajar, ¿de profesora? Porque de otra cosa…”
A ver, que quede claro, clarísimo como el agua, el cielo, el aire y lo que os dé la gana: YO NO ESTUDIO MÚSICA PENSANDO EN EL TRABAJO QUE PODRÉ ENCONTRAR EN UN FUTURO, ESTUDIO MÚSICA PORQUE ME GUSTA.
Y te contestan con el “Ya, pero…” y es cuando tú debes interrumpir con un “Ni peros ni peras.” Ni que la cosa estuviese como para ir estudiando pensando en la posibilidad del dinero que puedas ganar o las salidas laborales que tengan tales estudios, como si no estuviese todo hecho mierda. Más te vale estudiar algo con lo que realmente te sientas a gusto, que no vivir amargada/o el resto de tu vida por ganar un mísero sueldo que no te da ni para llegar a final de mes. De todas maneras, difícilmente eso iba a cambiar, así que, ¿por qué no llegamos a fin de mes con la mente un poco menos hecha polvo y una sonrisa más ligera en la cara?.
No, pero, amigas/os, esto no es todo… Mi cerebro estalla cuando alguien me dice: ¿Qué quieres estudiar? Y yo respondo que música, obviamente, y así, sin más, me suelta como si nada la típica pregunta: ¿Entonces no quieres estudiar ninguna carrera?.
Os explico una cosa, los músicos estudiamos (normalmente) desde que empezamos la educación primaria, si compaginamos ambos estudios relativos a la edad que tenemos. Las enseñanzas musicales tienen una duración de 4 o 5 años (dependiendo del programa de estudio según escuelas o asociaciones musicales) de elemental, que suelen compaginarse con la primaria. Seguidamente los seis cursos de enseñanzas profesionales (que te quitan tiempo hasta para respirar en la dichosa secundaria y el infinito bachillerato) y los cuatro últimos años de superior, más diversos másters que puedes hacer si te viene en gana.
Otro punto a destacar es que para poder hacer la prueba de acceso a las enseñanzas superiores de música, te ponen como requisito tener el bachillerato. Me explico: es como si estuvieses haciendo dos bachilleratos a la vez. Súmale las horas que le tengas que echar a tu instrumento o varios, los exámenes, ensayos hasta las tantas de la noche, audiciones cada mes, recitales, conciertos, trabajos, investigaciones, las noches en vela, las comidas a mitad de la tarde o en el coche, nada más salir del instituto, el estrés, cansancio y agotamiento a lo largo del año, y la extenuación a final de curso. Sin embargo, también debemos sumar las ganas, la pasión, la responsabilidad, la dedicación y la vocación de hacer lo que a una/o le gusta.
Lo bueno no quita lo malo, ni lo malo quita lo bueno. Pero lo hacemos porque nos gusta. Y sí, aprendemos muchas cosas, trabajamos hasta desfallecer y estudiamos como si nos fuese la vida en ello. Multiplicadlo por dos.
Pues esos son nuestros estudios, esa es nuestra carrera estudiantil, la que nos cuesta conseguir toda la infancia y adolescencia.La que hemos empezado desde pequeñajos y la que merecemos que nos reconozcan como tal.
Quien diga que la música no debe ser considerada como carrera, que se lo haga mirar muy mucho, porque no tiene ni idea del esfuerzo que supone.
Ahora mucha gente dirá que lo hacemos porque queremos, claro que sí, nadie ha dicho lo contrario. Pero nos merecemos lo que nos merecemos, y punto.

Isabel Alentado Garcia 1r. BAT.


2 comentaris:

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  2. Me parece muy bien tu punto de vista. Yo, a mis alumnos, les digo lo mismo. Ni se os ocurra meteros en bachillerato y luego a hacer una carrera si no es porque os gusta realmente y es vuestra pasión. Si no es así, acabareis amargados estudiando algo solo por un hipotético buen trabajo, léase bien remunerado, que al final os quemará y estresará.
    Además, me identifico con esa sensación cuando te preguntan qué quieres hacer. Yo respondía Bellas Artes y siempre tenía delante esa miradita de... ¿Y eso para qué? ¿Eso tiene salidas?
    Tranquila. Disfruta el viaje y ya tendrás tiempo para preocuparte por el trabajo cuando llegue el momento

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